lunes, 15 de febrero de 2010

Independencia.

Ya no me acuerdo de la última vez que alguien me hizo el desayuno. Lo más normal es que una persona aprenda a hacerse el desayuno, por lo menos, a los nueve años. Yo a los 10 se lo preparaba a mi padre, porque sí, porque me lo hacía a mí y ¿qué más daba? Los dos nos levantábamos a la misma hora y él me acompañaba al cole, pero yo siempre llegaba a la cocina antes. Pero como en todo, las cosas en cada casa cambian. Y menos mal. Los hay que tienen dieciséis años y esperan a que su madre se levante para que le prepare el desayuno. Es más, hacen que su madre se levante sólo y exclusivamente para que le haga el dichoso desayuno. Y hoy escribo en base a un ejemplo que se podría aplicar a todo. Hoy en día, muchos jóvenes hablan de independencia, pero si nadie les hace la comida, no comen... se quejan. Si nadie friega los platos, pues que haya cincuenta cacharros sucios esperando. Éso sí, "soy una persona independiente y lo suficiente madura y responsable como para irme de botellón, llegar no sé cómo a mi casa, y no darte ningún tipo de explicación" por supuesto, campeón. Dependes de tu mami para que te haga el puto desayuno, pero no la necesitas para que, por lo menos, sepa donde coño te metes un viernes a las siete de la mañana. Cuestión de respeto. Una persona que cuida de ti y de tus putos caprichos, tiene todo el derecho a saber si estás vivo o muerto, simplemente. Respeto hacia ti mismo, o se es independiente o no se es. O se es maduro o no se es. Con dieciséis años, y vaís a perdonarme, ya se tienen pelos en los cojones. He conocido a gente con mi edad que parece que han salido de la guardería. Se quejan por todo y por todos y no saben freír un huevo. Qué lástima. Conocí a una que necesitaba que su madre le pelara y cortara la fruta... y otra que se quejaba cada día del bocadillo que su padre le preparaba para el instituto, "háztelo tú, joder" le dije un día mosqueada "no, es que no tengo ésa costumbre" "ah, perdone usted, alteza".
Otra me preguntó si se necesitaba aceite para freír un huevo. Tal cual, os lo prometo. "no, basta con que escupas en la sartén, como cada vez que quieras freír algo (la saliva es proporcional a la cantidad que quieras freír)". Yo, como siempre, haciendo amigos.



 
 
NIÑATOS/AS.

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